Ciclismo de Montaña: detalles y consejos básicos

Hoy te voy a compartir uno de los deportes extremos más populares y ampliamente difundidos. Te hablare del Ciclismo de Montaña resaltando ciertos detalles y consejos básicos para que su incursión en este deporte coja buen ritmo. Pues la verdad es que dentro de los deportes extremos, el Ciclismo de Montaña puede ser muy peligroso en algunas de sus modalidades.

Por eso es importante que conozcan algo teórico antes de lanzarse como locos a lo práctico. Aunque en realidad yo no soy un especialista o un profesional, pero de seguro que más de uno me agradecerá por haber compartido mi considerablemente amplia experiencia en este mundillo.

Un poco de historia

El Ciclismo de Montaña es un deporte relativamente joven. Por lo que su historia puede considerarse como corta aunque rica en contenido, experiencias y progresos. Y no nos viene mal comenzar este post con un poco de historia del Ciclismo de Montaña.

Este deporte se originó a finales de los años 70 del pasado siglo, en California. Más específicamente, durante el final de esa década varios entusiastas de las bicicletas empezaron a usarlas para competir entre ellos descendiendo cerros en los condados de San Francisco y Marín.

Pero las bicicletas usadas en ese momento (que hoy consideramos como bicicletas clásicas de paseo) casi siempre sufrían averías en pleno recorrido, poniendo en constante riesgo la integridad física de los ciclistas. Por esa razón las autoridades no le dieron el visto bueno a semejante practica por considerarla sumamente arriesgada.

Sin embargo, la ocurrencia ya había calado demasiado entre sus protagonistas. Y ya para principios de los años 80 las bicicletas de paseo contaban con suficientes modificaciones y/o adaptaciones como para tener un mejor desempeño a la hora de descender montañas escarpadas y empinadas. De hecho, en 1980 ya se empezaba a comercializar la primera Bicicleta de Montaña por parte de la compañía Specialized.

Tan solo 16 años después, el Ciclismo de Montaña se consagro como un deporte olímpico en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Actualmente el deporte se practica en más de 200 países y mueve millones de dólares anuales en patrocinios, publicidad y organización de eventos y competencias.

Un deporte extremo de alto riesgo

El Ciclismo de Montaña es un deporte extremo de alto riesgo en el que los ciclistas recorren montañas montados en bicicletas de montaña o MTBs (Mountain Bikes). El recorrido suele hacerse en descenso, aunque dependiendo de la modalidad también se puede hacer en ascenso y mezcla de ambos. Su práctica como deporte se puede llevar a cabo tanto a nivel competitivo como a nivel meramente lúdico y/o recreativo.

A nivel competitivo, su práctica se lleva acabo de manera cronometrada, con los ciclistas recorriendo los trayectos por turnos y ganando el que menos tiempo tarde desde el punto de partida hasta la meta. Esforzarse por recorrer terrenos montañosos en el menor tiempo posible es algo que contribuye a aumentar los riesgos. Pero también hay unas pocas modalidades en las que varios ciclistas compiten simultáneamente.

El ciclismo de montaña es considerado como un deporte de alto riesgo ya que algunas de sus modalidades son especialmente peligrosas. Modalidades en las que la vida de los ciclistas puede verse seriamente amenaza en caso de accidentes, fallas mecánicas o pequeños momentos de desconcentración.

Recomendaciones para novatos del Ciclismo de Montaña

Como dije en un principio, yo no soy un profesional en cuanto a este deporte. De hecho, a pesar de que me gusta mucho, yo prefiero el Ciclismo de Carretera. Pero bueno, la cuestión es que dispongo de suficiente experiencia como para poder ofrecerles algunas recomendaciones para novatos del ciclismo de montaña. Cosa que yo hubiese apreciado muchísimo antes de sufrir no una, sino dos fuertes caídas en mi primer recorrido. Sencillamente, me resulta imposible olvidar esos dolores… perdón, quise decir esos descensos. Pero aqui les dejo las recomendaciones:

  • Dominar los conocimientos básicos: después de haber dejado en claro que el Ciclismo de Montaña es un deporte extremo de alto riesgo, he de recomendarles que no se pongan a bajar montañas en bicis sin tener algo de conocimientos básicos al respecto. Como les dije, en mi primer recorrido me caí dos veces por mi inexperiencia en un terreno tal difícil.
  • Ir de lo fácil a lo difícil: empieza por recorrer terrenos fáciles y, de ser posible, con el asesoramiento de algún amigo más experimentado.
  • Usar equipo de protección: nunca, pero es que de verdad ¡NUNCA! se atrevan a practicar este deporte sin los equipos básicos de protección y seguridad. En esa misma mañana de mi primer recorrido, no era yo el único novato, y otro la paso peor aunque literalmente lo salvo su casco.
  • Ir acompañados: no realicen sus primeros recorridos solos. Es muy común que un ciclista de montaña opte por hacer algún recorrido completamente solo, sobre todo para relajarse en contacto íntimo con la naturaleza. Pero esto es algo que se recomienda únicamente para los más experimentados y/o que conocen muy bien la ruta que van a seguir.
  • LLevar kit de herramientas: pónganse de acuerdo con sus amigos o compañeros para que al menos uno se asegure de llevar un kit de herramientas para Bicicletas de Montaña. A pesar de que estas bicis están hechas para aguantar los constantes embates de terrenos montañosos, es muy frecuente que se presente alguna avería o un simple desajuste de alguna pieza mecánica.
  • Llevar siempre al menos una cámara de aire de repuesto: Con cierta frecuencia las cámaras de aire pueden ser agujereadas por los propios elementos de la naturaleza. Ponerse a parchar el agujero lleva mucho más tiempo que cambiar la cámara de aire, por lo que se puede arruinar la diversión.
  • Anunciar su presencia: Si van a un parque nacional, no está demás contactar a los guardaparques para que estén al tanto de su presencia en caso de accidentes.
  • Llevar algún mecanismo de comunicación de emergencia: muchos de los mejores lugares para practicar este deporte se encuentran fuera de cobertura telefónica. Con una radio o una pistola de bengala se puede dar un aviso rápido de emergencia a los guardaparques, al centro de acampado o a otros grupos de ciclistas que puedan estar cerca.
  • Llevar mucha agua y raciones de comida. Algunos lugares para hacer Ciclismo de Montaña pueden ser un tanto remotos. Si se accidentan en una zona lejana al menos contaran con provisiones suficientes para regresar a una zona segura a pie (en caso de ser necesario) o para esperar cualquier ayuda que hayan podido contactar.
  • Llevar un kit de primeros auxilios: En sintonía con el punto anterior, es muy recomendado que al menos uno de los miembros del grupo lleve un kit de primeros auxilios con el cual se pueda, o bien curar heridas leves, o bien darle tratamiento básico a lesiones graves mientras se acude a una atencion médica especializada.

La anécdota de mi primer recorrido

Estoy completamente seguro de que más de uno pensará que soy un paranoico por mis recomendaciones. Pero la verdad es que me basta con la anécdota de mi primer recorrido para justificar cada una de ellas. Definitivamente, debía (o más bien debíamos) informarme mejor sobre los posibles riesgos del Ciclismo de Montaña.

En ese primer recorrido estaba acompañado por puros amigos novatos. Algunos de ellos ya tenían un par de experiencias acumuladas. Pero no por ello dejaban de ser novatos. Resulta que el campo de MTB al cual fuimos (Parque Ecoturístico Rutas de Palmarejo, en Venezuela) dispone de tramos ideales para principiantes, pero otra sección dispone de tramos dirigidos a competencias profesionales.

Todo iba bien al principio, pero ni bien nos habíamos adentrado en la zona de mayor dificultad (no apta para nosotros) cuando ya nos estábamos cayendo de las bicicletas. Fue al principio y a la mitad del recorrido difícil que tuve mis dos caídas. En una de ellas me lesione la rodilla, pero no me di cuenta de la lesión sino hasta el día siguiente. Y no, no llevaba puestas rodilleras ni coderas.

Pero fue al final del recorrido que todos en el grupo nos dimos un buen susto. Por mis dos caídas yo quede atrás con una amiga (un poco más experimentada que yo). Pero logramos alcanzar al resto del grupo, aunque no precisamente por ir más rápido que ellos. Estaban varados atendiendo a un compañero que minutos antes se cayó de frente tras un descenso muy empinado.

La escena fue impactante. Tras la caída su cabeza golpeo una roca que sobresalía de la arena y, si había un protector que todos llevábamos, pues ese era el casco. El compañero en cuestión estaba sentado, a su lado, su casco partido en dos mitades. Sus movimientos y frases eran erráticos y todos estábamos muy asustados por la posibilidad de que tuviese alguna contusión grave o una hemorragia interna.

Al cabo de un par de minutos se estabilizo y después de un rato quiso terminar los pocos metros que faltaban en su bici pero su rueda delantera estaba abollada. El grupo entero paso hambre y sed porque nos tocó escoltar a pie al compañero hasta el centro de acampado. Además de que, en caso de haberse roto la cabeza, no hubiésemos tenido manera de atenderlo porque no llevábamos kits de primeros auxilios.

Al día siguiente nos enteramos que tuvo que recibir atención médica especializada esa misma noche. Además de golpearse fuertemente la cabeza, tenía lesiones en brazos y parte del torso. Al final, a todos nos quedó esa mala experiencia que pudimos habernos evitado de habernos informado (y formado) correctamente.

No exagero con mis recomendaicones

Después de compartirles esa anécdota, pueden estar seguros de que no exagero con mis recomendaciones. Tómense muy enserio este deporte. El Ciclismo de Montaña es un deporte que requiere de al menos un mínimo de habilidades básicas para -apenas- empezar a practicarlo. En ningún caso se trata de un deporte extremo que se pueda dominar de la noche a la mañana. Pero cuando por fin se logra dominar, la recompensa es excepcional: viajes, aventuras, nuevas amistades e inmensas descargas de adrenalina.

Una recomendación final que puedo hacerles es que hagan un recorrido a pie de los senderos del trayecto que van a recorrer para que se hagan una mejor idea de si se creen capaces de dominar ese terreno. Limítense a establecer trayectos de baja dificultad, aumentando esa dificultad únicamente en la medida en que aumentan también sus habilidades.

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